
Ante la escalada de robos en viviendas, cada vez son más los hogares que utilizan sistemas de seguridad para salvaguardar su interior de los ladrones que, a menudo, entran violentando la puerta principal.
Una puerta reforzada en el exterior es sinónimo de protección. Las más solicitadas para hacer frente a los intrusos son: de seguridad, blindadas y acorazadas.
Veamos algunas opciones:
- Puerta de seguridad
Es la más habitual en casas particulares, aunque menos segura que las otras dos. La materia base (madera, PVC o metal) se refuerza con perfiles horizontales y verticales, resistentes al fuego y al gas. La cerradura impide su extracción utilizando ganzúas. La más sencilla cuesta unos 300 euros.
- Puerta blindada
Aunque su uso aumenta en los hogares, son las más utilizadas en puertas de acceso a oficinas y comercios. La más sencilla puede costarnos en torno a los 400 euros. Es imposible extraer la cerradura con ganzúas o taladros, mientras que las planchas de acero del interior de la puerta impiden el empleo de palancas para forzar su apertura. Los materiales que se emplean para su fabricación evitan el paso del fuego, humo, gases y calor, además de ser un buen aislante acústico. Las llaves se fabrican a medida para cada puerta (llaves computadas), por lo que resulta muy difícil hacer copias.
- Puerta acorazada
Se utilizan para cámaras que contienen objetos de gran valor (joyas, obras de arte...) y como sistema de protección de palacios de congresos, museos, etc... Destaca su elevada resistencia a cualquier ataque. La cerradura que se suele utilizar está considerada como una de las más seguras del mercado. Las bisagras están dotadas de refuerzos que impiden la acción de sierras o palancas. Este tipo de puertas no presenta puntos vulnerables: el interior es de acero y el cerco y los anclajes son de hierro macizo. Su principal inconveniente es su elevado coste: unos 1.200 euros.
Cuando los ladrones buscan víctimas, lo primero que llama su atención son las casas de acceso fácil. Para detectar las puertas de menor resistencia, suelen golpearlas con los nudillos. Las blindadas y acorazadas apenas suenan, debido a la plancha metálica del interior, además de tener un grosor no inferior a 4,5 cms.