
La calefacción supone el 44% del consumo energético de nuestras casas. Es fundamental elegir con acierto el sistema que mejor se adapte a nuestras necesidades y utilizarlo correctamente.
Las características de nuestro hogar, las necesidades de los que viven en él, el tipo de clima, la situación geográfica de la casa y los costes (inversión, mantenimiento, rentabilidad y consumo) son los principales factores a tener en cuenta antes de decidirnos por un sistema u otro.
Veamos algunas opciones:
- Bomba de calor: si necesitáramos frío en verano, adicionalmente deberíamos instalar aire acondicionado. Ideal por su bajo consumo y por no precisar la instalación de radiadores.
- Gasóleo: además de radiadores y caldera, es imprescindible un depósito de gasóleo y una chimenea, por lo que es más apto para viviendas grandes o chalets.
- Gas natural: limpio, no contaminante, eficaz, cómodo (no precisa almacenamiento) y barato de mantenimiento. Es uno de los sistemas más empleados.
- Radiadores eléctricos: idóneos para climas templados con un consumo de calefacción medio/bajo. Es una energía cara (aunque con una combinación adecuada de tarifas, se puede ahorrar hasta el 55%), limpia y segura.